¿Cómo deberías ir al baño? La escala de Bristol
POR María Rita Rodríguez Luna
27/10/2026
Es una de las primeras preguntas que hago en consulta, aunque a muchos pacientes les dé vergüenza: "¿Cómo vas al baño?". Tu intestino da mucha información, y no hay que tener reparo en hablar de ello.
¿Cuántas veces es normal?
Lo normal va desde tres veces al día hasta tres veces por semana. No hace falta ir todos los días. Lo importante es tu ritmo habitual y que no cueste esfuerzo.
La escala de Bristol
Es una herramienta que usamos los médicos para describir la forma de las heces, que se relaciona con el tiempo que tardan en recorrer el intestino [1]:
- Tipo 1: bolitas duras separadas. Estreñimiento.
- Tipo 2: con forma de salchicha, pero grumosa y dura. Estreñimiento.
- Tipo 3: salchicha con grietas en la superficie. Normal.
- Tipo 4: salchicha lisa y blanda. Ideal.
- Tipo 5: trozos blandos con bordes definidos. Tendencia a la diarrea.
- Tipo 6: trozos esponjosos y deshechos. Diarrea leve.
- Tipo 7: líquida, sin trozos. Diarrea.
Otras cosas que importan
- Esfuerzo: no debería hacer falta empujar mucho.
- Sensación de vaciado completo.
- Urgencia: tener que correr al baño de forma habitual no es normal.
- Color: el marrón en distintos tonos es normal. Negro (sin tomar hierro) o con sangre roja, no.
Señales de alarma
Consulta si notas sangre en las heces, heces negras, un cambio persistente en tu ritmo habitual (sobre todo después de los 50), pérdida de peso sin motivo, dolor abdominal persistente o anemia.
Hábitos para un intestino feliz
- Fibra variada: fruta, verdura, legumbres, cereales integrales, frutos secos.
- Líquidos suficientes.
- Moverte a diario.
- Un horario regular, aprovechando que el intestino se activa después del desayuno.
- No aguantar las ganas.
- Un taburete bajo los pies, que pone el recto en una posición más natural.
Sin vergüenza
Hablar de cacas es hablar de salud. Si algo ha cambiado, cuéntalo.
Fuentes
- [1] Lewis SJ, Heaton KW. Stool form scale as a useful guide to intestinal transit time. Scand J Gastroenterol. 1997;32(9):920-924.
Este artículo es informativo y no sustituye una consulta médica personalizada.