Mercurio en el pescado: qué especies limitar
POR María Rita Rodríguez Luna
25/10/2026
El pescado es uno de los alimentos más saludables que existen: aporta proteína de calidad, yodo, vitamina D y ácidos grasos omega-3, esenciales para el cerebro y el corazón. Pero algunas especies acumulan metilmercurio, un contaminante que afecta sobre todo al sistema nervioso en desarrollo. La clave está en elegir bien, no en dejar de comer pescado.
¿Por qué unos pescados tienen más mercurio?
El mercurio se acumula a lo largo de la cadena alimentaria. Los peces grandes, depredadores y longevos concentran más que los pequeños.
Las especies con más mercurio
- Pez espada o emperador.
- Atún rojo.
- Tiburón (cazón, marrajo, mielga, pintarroja, tintorera).
- Lucio.
Recomendaciones de la AESAN
- Embarazadas, mujeres que planean un embarazo y madres lactantes: evitar estas cuatro especies.
- Niños menores de 10 años: evitarlas.
- Niños de 10 a 14 años: limitarlas a 120 g al mes.
- Población general: 3 o 4 raciones de pescado a la semana, alternando pescados blancos y azules.
Pescados con poco mercurio y muchos beneficios
Sardina, boquerón, caballa, salmón, trucha, merluza, bacalao, lenguado, gallo y la mayoría del marisco. Los pescados azules pequeños son, además, de los mejores para el omega-3.
¿Y si un análisis muestra mercurio elevado?
En ese caso, tu médico puede recomendarte suspender temporalmente el pescado y el marisco y asegurar el omega-3 con otras fuentes (como nueces, semillas de lino y chía, que aportan su precursor) o, si está indicado, con un suplemento de omega-3 purificado. Esto debe ser una pauta individual, nunca una norma general.
Para que no se te olvide
Come pescado con regularidad, prioriza las especies pequeñas y varía. Si estás embarazada o tienes niños pequeños, evita las cuatro especies grandes.
Fuentes
- AESAN. Recomendaciones de consumo de pescado por presencia de mercurio (actualización de 2019).
- EFSA. Scientific opinion on the risk for public health related to the presence of mercury and methylmercury in food. EFSA Journal. 2012;10(12):2985.
Este artículo es informativo y no sustituye una consulta médica personalizada.