Miedos infantiles: cuándo son normales y cuándo no
POR María Rita Rodríguez Luna
27/10/2026
Los miedos forman parte del desarrollo normal. Protegen y enseñan a los niños a reconocer el peligro. Lo importante es cómo los acompañamos.
Miedos típicos por edades
- Bebés (6-18 meses): a los desconocidos y a separarse de sus cuidadores.
- 2-4 años: a la oscuridad, los ruidos fuertes, los animales, los disfraces.
- 4-6 años: a los monstruos, los fantasmas, los ladrones; mezclan fantasía y realidad.
- 6-12 años: a la muerte, las enfermedades, las catástrofes, hacer el ridículo, el colegio.
- Adolescencia: al rechazo social, al futuro, al propio cuerpo.
Cómo acompañar
- No ridiculices el miedo ("eso es una tontería"): para él es real.
- Valida y acompaña: "entiendo que te dé miedo; estoy aquí".
- Explica con datos sencillos, según su edad.
- Exposición gradual: acercarse poco a poco a lo que le da miedo, sin forzar. Evitarlo siempre suele hacerlo crecer.
- Dale herramientas: respiración lenta, un objeto que le dé seguridad, imaginar el miedo como un copiloto que viaja con él pero no conduce.
- Cuida lo que ve: películas, noticias y vídeos que no son para su edad.
- Muéstrale tus propias estrategias ante lo que te da miedo a ti.
Cuándo puede ser ansiedad
Los trastornos de ansiedad son de los problemas de salud mental más frecuentes en la infancia: afectan a alrededor de 1 de cada 12-14 niños según encuestas poblacionales [1]. Consulta si el miedo:
- Es muy intenso para su edad o dura muchos meses.
- Le impide ir al colegio, dormir solo o relacionarse.
- Se acompaña de dolores de tripa o de cabeza frecuentes sin causa médica.
- Se extiende a muchas situaciones.
La ansiedad infantil tiene tratamientos eficaces, sobre todo la terapia cognitivo-conductual, con la participación de la familia.
Mi mensaje
No se trata de que tu hijo no tenga miedo, sino de que aprenda que puede sentirlo y seguir adelante, contigo al lado.
Fuentes
- [1] Ghandour RM et al. Prevalence and treatment of depression, anxiety, and conduct problems in US children. J Pediatr. 2019;206:256-267.
Este artículo es informativo y no sustituye una consulta médica personalizada.