Pantallas y sueño en adolescentes: el problema de la noche
POR María Rita Rodríguez Luna
27/10/2026
Los adolescentes son, probablemente, el grupo que más horas de sueño pierde. Y las pantallas tienen mucho que ver.
Cuánto necesitan dormir
Las sociedades de medicina del sueño recomiendan entre 8 y 10 horas a los adolescentes de 13 a 18 años [1]. Además, en la adolescencia el reloj biológico se retrasa de forma natural: les entra sueño más tarde. Si a eso se suma que el instituto empieza temprano, la falta de sueño es casi inevitable.
El papel de las pantallas
Una revisión de decenas de estudios encontró que el uso de pantallas, sobre todo por la noche, se asocia con acostarse más tarde y dormir menos en niños y adolescentes [2]. Los mecanismos:
- El contenido estimula y "engancha": un vídeo más, un mensaje más.
- La luz de la pantalla retrasa la melatonina.
- Las notificaciones despiertan a mitad de la noche.
- El tiempo de pantalla desplaza el de sueño.
Consecuencias de dormir poco
- Peor concentración y rendimiento escolar.
- Más irritabilidad, ansiedad y síntomas depresivos.
- Más riesgo de accidentes.
- Más apetito por comida calórica y más riesgo de obesidad.
Normas que funcionan
- Móviles fuera del dormitorio por la noche, cargando en un lugar común. Para todos, también los adultos.
- Una hora sin pantallas antes de dormir.
- Horarios regulares, sin grandes diferencias el fin de semana.
- Luz natural por la mañana y actividad física durante el día.
- Pactar las normas con ellos y explicar el porqué: funcionan mejor que las imposiciones.
Cuándo consultar
Si a pesar de todo tiene mucho sueño durante el día, le cuesta muchísimo despertarse, ronca o está triste y sin ganas, coméntalo con su pediatra.
Fuentes
- [1] Paruthi S et al. Recommended amount of sleep for pediatric populations: a consensus statement of the American Academy of Sleep Medicine. J Clin Sleep Med. 2016;12(6):785-786.
- [2] Hale L, Guan S. Screen time and sleep among school-aged children and adolescents: a systematic literature review. Sleep Med Rev. 2015;21:50-58.
Este artículo es informativo y no sustituye una consulta médica personalizada.