Vivir deprisa: el estrés crónico y el corazón

POR María Rita Rodríguez Luna
27/10/2026

Portada del artículo: Vivir deprisa: el estrés crónico y el corazón

Correr de casa al trabajo, del trabajo al colegio, contestar mensajes hasta tarde y dormir poco. Muchas lo vivimos como algo normal. Pero el cuerpo no distingue entre un león y una bandeja de correo llena: reacciona igual.

Qué hace el estrés en el cuerpo

Ante una amenaza, se liberan adrenalina y cortisol: sube la tensión, el corazón se acelera, la glucosa aumenta. Es útil durante minutos. El problema es cuando esa activación se mantiene semanas o años.

  • Tensión arterial más alta de forma sostenida.
  • Más inflamación en las arterias.
  • Más tendencia a la formación de coágulos.
  • Peor sueño, más hambre de comida calórica, más tabaco y alcohol.

Lo que dicen los estudios

En el estudio INTERHEART, con casos de infarto de 52 países, las personas con estrés permanente en el trabajo o en casa tenían más del doble de riesgo de infarto [1]. Otro estudio con imágenes del cerebro mostró que una mayor actividad de la amígdala, la región que procesa el miedo y el estrés, predecía eventos cardiovasculares años después, a través de más inflamación en las arterias [2].

Señales de que vas al límite

  • Te cuesta dormir o te despiertas de madrugada pensando en pendientes.
  • Irritabilidad, tensión en el cuello y la mandíbula.
  • Palpitaciones, molestias digestivas.
  • Comes sin hambre o se te cierra el estómago.
  • Sientes que nunca llegas a todo.

Estrategias con respaldo

  1. Ejercicio regular: el mejor "antídoto" fisiológico del estrés.
  2. Respiración lenta, meditación o yoga: bajan la frecuencia cardiaca y la tensión.
  3. Sueño protegido.
  4. Límites con el trabajo y con el móvil.
  5. Relaciones: hablar con alguien de confianza amortigua el estrés.
  6. Ayuda profesional si la ansiedad no te deja vivir.

Mi consejo

Entre trabajo, familia y pantallas, el estrés llega solo. No hace falta eliminarlo: basta con tener pequeños rituales que lo descarguen cada día, como unos minutos de respiración, moverte o desconectar el móvil antes de dormir.

Fuentes

  • [1] Rosengren A et al. Association of psychosocial risk factors with risk of acute myocardial infarction in 11119 cases and 13648 controls from 52 countries (the INTERHEART study). Lancet. 2004;364(9438):953-962.
  • [2] Tawakol A et al. Relation between resting amygdalar activity and cardiovascular events: a longitudinal and cohort study. Lancet. 2017;389(10071):834-845.

Este artículo es informativo y no sustituye una consulta médica personalizada.

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